Criterio
Cómo decido qué construir
Cuatro preguntas que han matado muchas más ideas de las que han aprobado. Es lo más parecido a un método que tengo.
Antes de dedicar capacidad del estudio a construir un producto nuevo, aplico cuatro filtros y siempre en el mismo orden. ¿Lo sufro yo? — el problema tiene que ser propio o del equipo; si me lo han contado, la probabilidad de acertar cae en picado. ¿Lo entiendo por dentro? — conocer un sector no es haber leído sobre él, es saber qué pasa un viernes a las once de la noche cuando algo falla. ¿Puede vivir sin mí? — un producto que necesita que yo esté delante no es un producto, es un trabajo con más pasos. Y ¿qué dejo de hacer? — la capacidad de un equipo es fija, así que toda hora nueva sale de otro sitio; si no puedes nombrar de dónde, no has decidido nada. El primero es eliminatorio: si falla, no sigo.
1. ¿Lo sufro yo?
El primero es eliminatorio. Si el problema no lo tengo yo o no lo tiene el estudio, la probabilidad de acertar cae en picado — porque entonces todo lo que sé del problema me lo han contado.
Timetry salió de no saber cuántas horas le quedaban a un cliente. Seahaven, de ahogarnos en informes. Klapper es la excepción parcial que confirma la regla: no soy promotor, pero llevaba años trabajando con festivales y en el circuito de eventos, viendo el problema desde dentro.
El contraejemplo también enseña. He tenido sobre la mesa ideas objetivamente buenas —mercados grandes, competencia mediocre, todo lo que se supone que hay que buscar— que descarté aquí mismo, en la primera pregunta. No porque fueran malas, sino porque para entenderlas habría tenido que dedicar seis meses a aprender un sector ajeno mientras alguien que ya lo vive lo hacía mejor y más rápido. Ese cálculo casi nunca sale a favor.
2. ¿Lo entiendo por dentro?
Conocer un sector no es haber leído sobre él. Es saber qué pasa un viernes a las once de la noche en la puerta de un evento cuando falla el escáner de entradas. Ese tipo de conocimiento es el que hace que un producto tenga las funciones que importan y no las que quedan bien en una demo.
Cuando la respuesta a esta pregunta es floja, la decisión no es descartar: es ir a aprenderlo antes de construir nada. Con Klapper eso significó años previos de estar en eventos por otras razones. No fue investigación de mercado, fue estar ahí — que es más lento pero enseña cosas que ninguna encuesta recoge.
Hay una prueba rápida para saber si entiendes un sector: intenta describir el peor día del año de tu futuro cliente. Si no puedes hacerlo con detalle —qué se rompe, a quién llama, cuánto le cuesta—, todavía no lo conoces lo suficiente para construirle nada.
3. ¿Puede vivir sin mí?
Aquí es donde mueren la mayoría de ideas buenas. Un producto que necesita que yo esté delante para funcionar no es un producto: es un trabajo con más pasos. La pregunta real es si, dentro de un año, esto seguirá funcionando una semana que yo esté desconectado.
Esto descarta casi todo lo que suena a consultoría personal y explica por qué el estudio construye herramientas y plataformas, no servicios que dependan de una persona.
La pregunta tiene una versión más incómoda que me hago de vez en cuando: si mañana desapareciera dos meses, ¿qué se rompe? Lo que se rompa es, por definición, lo que todavía no está construido del todo. Es un buen mapa de deuda pendiente y casi nunca coincide con la lista de tareas que uno tenía en la cabeza.
4. ¿Qué dejo de hacer?
La pregunta más incómoda y la que más gente se salta. La capacidad de un equipo de cinco personas es fija: cada hora que va a un producto nuevo sale de un proyecto de cliente, de mantenimiento o de descanso.
Si no puedes nombrar qué se deja de hacer, no has decidido nada — solo has añadido una intención a una lista.
En la práctica, esto se traduce en reservar capacidad de antemano y protegerla. Con Klapper aprendimos la lección por las malas: si el tiempo de producto no está bloqueado en el calendario como si fuera un cliente más, siempre aparece un proyecto urgente que se lo come. Y no pasa nada la primera semana; pasa que a los tres meses el producto no ha avanzado y nadie sabe muy bien por qué.
El orden importa
Se aplican en secuencia y el primero manda. He visto ideas espectaculares caer en la primera pregunta y sobrevivir ideas mediocres a las cuatro. Con el tiempo, las que pasan el filtro completo son casi siempre las aburridas: problemas que ya estabas resolviendo a mano cada semana sin darte cuenta.
Preguntas frecuentes
La pregunta 4 cambia: si no tienes equipo, lo que dejas de hacer es tu tiempo libre o tu trabajo actual. Las otras tres funcionan igual, y la primera es todavía más importante cuando no tienes margen de error.
Sí — eso es exactamente el trabajo del estudio, y ahí el filtro es otro. Este marco es solo para producto propio, donde la inversión la pones tú.